SOY ESTUDIANTE. ¿POR QUÉ DEBO TOMAR LOS TALLERES DE LABORATORIO DEL PROGRAMA FUTUROS CIENTÍFICOS DE OFEC?

Porque la ciencia (química, física y biología) no te servirá para nada si solamente la enseñan de memoria. Saber ciencia no es dominar la tabla periódica o las fórmulas del movimiento, memorizar los huesos y músculos del cuerpo o la clasificación de los insectos, por ejemplo.
No. La ciencia es ante todo una disciplina experimental. La única manera real de aprenderla y la más agradable es haciendo experimentos. En base lo que practicas aprenderás fácilmente la teoría y, lo mejor, nunca la olvidarás.
Imagina que en tu colegio se dicta una materia llamada Básquet ball, y tu quieres aprenderla porque el solo nombre te apasiona y además te enorgullecería tener las mejores notas. Llegas muy motivado al primer día de clase, te piden sacar un cuaderno, y comienzan a dictarte la definición de lo que es un deporte y qué significa jugar, y debes aprenderlo de memoria para la próxima clase, junto con un largo trabajo de investigación sobre la historia del básquet.
Las siguientes clases las pasas copiando en el tablero el esquema de la cancha y memorizando los reglamentos y los colores de los uniformes de los mejores equipos del mundo. Un día por fin el profesor lleva al salón de clase lo que les había anunciado con semanas de anticipación: ¡Un balón de básquet! Para mostrar como funciona, lo hace rebotar varias veces contra el piso del aula y luego lo deja sobre la mesa para que todos lo dibujen pero sin tocarlo, porque según dice, es muy caro, está nuevo y podrían ensuciarlo. Luego de esta “práctica” continúa mes tras mes disertando y dictando sobre los distintos tipos de jugadas, posiciones y biografías de los grandes jugadores. Al final del año te hacen un examen para ver que memorizaste (no te dejan sacar el cuaderno y tienes que trasnochar repasando la noche anterior). Puede que obtengas una calificación excelente, pero ¿Crees que aprendiste a jugar básquet? Seguramente te dirán que si porque si te hacen una prueba de selección múltiples posible que logres marcar las respuestas acertadas (que alguien que “simplemente” lo hubiera jugado en una cancha no siempre sería capaz) y así puedes pasar a una escuela superior donde te sigan enseñando teoría más avanzada.
Todo muy bien. La pregunta es: ¿Para qué sirve eso? A) Para nada. B) Para perder el tiempo. C) Para ejercitar la memoria. D) Para sacar una nota. E) Para todas las anteriores. El problema es que el día que vayas a jugar con tus compañeros de barrio n una cancha real, todos esos meses y años de teoría no te servirán ni para hacerte pasar por director técnico, ya que nunca habrás tocado un balón.
Otra cosa sería que aprendieras jugando y practicando. Tú mismo medirías la cancha encontrarías la teoría por ti mismo complementándolas con lecturas de periódico y algunas charlas en el salón. Allí sí podrías decir que sabes jugar básquet.
Seguramente habrás caído en cuenta de que de la misma absurda manera tratan de enseñarte química, física y biología. Si te pareció aburrido “Estudiar” así el básquet que tanto te entusiasma, no debes extrañarte de que no entiendas ni te guste la ciencia y que la memorices solamente para el día del examen y una hora más tarde ya la hallas olvidado.
Seguramente te preguntarás ¿Por que te enseñan así?. No es culpa de tu profesor. A el también le enseñaron de esa manera y seguramente se olvida y se aburre tanto como tu. La prueba es que pide o sigue un libro que tiene que repasar antes de cada clase, aunque lo esté usando desde hace muchos años y prefiera dictarte en el cuaderno para que lo aprendas de memoria, aunque en vano intentes convencerlo de que todos estos datos están en Internet y que lo que te interesa es aplicarlos a la realidad.
¿Te parece útil pasar once años “aprendiendo” así? Ese es el sistema (derivado de la educación militar prusiana de comienzos del siglo pasado y lo tienes que acatar. Pero también puedes tener cada semana una clase distinta con un profesor que igualmente es también un licenciado, pero especializado por ofec en un arte que llamamos “Didáctica experimental de la ciencia” El va a tu colegio y te lleva cada vez distintos equipos de laboratorio: Vidriería, reactivos, balanzas, multímetros y termómetros digitales y todos los implementos necesarios para que “jugando” en equipos de cinco amigos tuyos, tengas todo lo necesario para manejar el material y hacer tus propios descubrimientos. Te entrega en cada taller una guía escrita con renglones para anotar tus observaciones y opiniones, lo recoge y califica. Eso es todo.
Nunca te pone “tareas de investigación” que no pasan de malgastar el tiempo “fusilando” libros o copiando y pegando páginas de Internet. Que sirven para…¡Exacto! Para nada te sirven porque ni siquiera las lees.
Esa nota de laboratorio el colegio la computa en el área de ciencias y te ayuda a pasar. Si tiene que hacerte en examen, no te pide nada de memoria, y hasta te deja sacar las hojas ya que busca que aprendas a pensar, a manejar la información y no pretende que te conviertas en una enciclopedia ambulante.
Incluso le pide a tu profesor titular que no te enseñe la teoría antes de que hagas los experimentos porque quiere que aprendas a descubrir basado en tus propias observaciones y no meramente a comprobar si lo que dice el libro o el profesor es verdad.
De esta manera aprenderás cómo se obtuvieron poco a poco los conocimientos científicos de la humanidad y ahora sí le encontrarás sentido a la teoría que te dicta el profesor titular. En síntesis: entenderás fácilmente la materia y no tendrás que grabarla de memoria. Sobre todo, aprenderás haciendo, que es la manera más fácil y divertida de entender.
Notarás que es más rico aprender ciencia practicándola y haciéndola en un laboratorio, incluso que jugar básquet en una cancha y te servirá no solo para obtener un buen ICFES sino para pasar en una excelente universidad y lograr una beca y hacerte profesional en ingeniería y ciencias de la salud o ser el dueño de una empresa de base científica y tecnológica.
Estamos en el siglo XXI donde los memoristas hace rato pasaron de moda ya que cualquier dato lo consigues instantáneamente en Internet. Los que serán mejor remunerados son los que sepan pensar. Como dijo Henry Ford, “Pensar es lo más difícil, por eso poca gente se capaz de hacerlo”.
Por eso los pocos que son capaces de pensar y descubrir, porque lo aprendieron desde el colegio, son los que más ganan en su vida profesional.
Estos talleres te ayudarán a convertirte en un pensador y además recordar, porque ¿Quién olvida lo que hace y descubre?
Si quieres tener futuros científicos en tu colegio lee y comenta este artículo con tus compañeros y tus padres y la Asociación para que te apoyen.
Te sugerimos proponérselo al Rector de tu colegio a través del personero o hazlo verbalmente, por escrito imprimiendo el modelo de propuesta y cotización que se encuentra en el menú desplegable “¿Quiénes somos?”.
No olvides buscar la participación de tu profesor de ciencias. Seguramente estará encantado de tener refuerzos que le ayuden a hacer sus clases de ciencias más dinámicas e interesantes y a que no se aburran tanto ambos repitiendo, memorizando y olvidando.
Estos talleres también sirven para tus hermanitos porque se dictan a partir de grado primero y el costo es muy bajo teniendo en cuenta que recibes un profesor y todos los equipos y que el material que se gaste o se rompa no se lo cobramos a ti ni al colegio, y que te divertirás como nunca con experimentos asombrosos y divertidos.
Son $3.000 por un taller ocasional.
$19.500 por 8 talleres al año
$50.000 por una clase semanal durante dos semestres, que te sale a $1.250, menos de lo que te costaría un vasito de poco saludable gaseosa. Esta clase nutrirá tu mente para todo tu futuro. El problema es que también aumentará tu sed de conocimientos. Para la otra sed, el agua pura es mejor.
Si deseas que te ayudemos a inscribir el Programa Futuros Científicos llena este formulario y envíanos tus preguntas o comentarios.